UN MÉTODO INÚTIL
Instalaci├│n en la vidriera del Centro de Arte de la Universidad Nacional de la Plata.
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┬┐C├│mo lleg├│ el oro a ser valor supremo? Porque es raro, in├║til y resplandeciente y siempre hace don de s├ş mismo, se pregunta Nietzsche en su libro publicado bajo el t├ştulo ÔÇťAs├ş habl├│ ZaratrustaÔÇŁ.

En esta instalaci├│n de Mariela Vita nos encontrarnos con un paisaje donde aparecen entre otras cosas, el oro en forma de trofeo dispuesto de manera poco accesible.

Las preguntas m├ís directas en las que podemos contextualizar estas obras pueden llegar a tener que ver con la idea de triunfo y trascendencia o sobre la relaci├│n de importancia e inutilidad de estos conceptos, pero hay algo m├ís interesante que atraviesa todo este paisaje desde su materialidad y las acciones que lo constituyeron que es la idea de deconstrucci├│n. Entendiendo el t├ęrmino, no en el sentido de disolver o de destruir, sino en el de analizar las estructuras sedimentadas que forman el elemento discursivo.

Partiendo de esta idea de deconstrucci├│n podemos volver a Nietzsche y volver a hacernos estas preguntas que atraviesan a Vita: ┬┐C├│mo llego el oro a ser valor supremo? ┬┐Existe un m├ętodo factible para llegar a ese orden de lo supremo? ┬┐Por quienes se construyeron estos sistemas de valores? ┬┐C├│mo seguimos reproduciendo estos sistemas dentro de cada ├ímbito y esfera de productividad?

El paisaje est├í m├ís en el alma de quien lo contempla, que en la misma naturaleza, por eso el paisaje es una realidad subjetiva, captado individualmente por quienes lo ven y lo sienten. El artista lo evoca, lo define, lo concreta y lo objetiva seg├║n su propio temperamento e inspiraci├│n nos dice Fasutino Brughetti en uno de sus primeros libros publicados en esta ciudad. El paisaje que nos presenta Vita en su instalaci├│n est├í lleno de fallas, nudos e imposibilidades que se reafirman ante nosotros no como errores o fracasos, sino como evidencia que no hay f├│rmulas ni m├ętodos iguales, pero que sin el hacer constante, no hay cuestionamientos ni resistencias posibles.

Rodrigo Barcos 2018