3776 - 2021

Texto de sala de 3.776 por Fernando Davis.
Muestra individual en Miranda Bosch Gallery
Del 28 de marzo a de mayo de 2021


3.776 metros es la altura del Monte Fuji, el pico más alto en Japón, un volcán cónico situado en la isla de Honshu, al oeste de Tokio. Lugar sagrado, sitio de peregrinación y destino turístico, el Fuji-san constituye también una imagen reiterada en la cultura popular, la literatura y el arte japoneses.
En la obra de Mariela Vita la representación del Fuji ingresa como parte de una constelación de imágenes, signos y referencias que aluden al Japón y, más precisamente, a determinados aspectos de su cultura. Entre estas referencias, se encuentran las apelaciones a las imágenes* kawaii* (tiernas, adorables) que la cultura japonesa extiende a los más diversos artefactos y medios -como el anime, los juguetes, la comida, la moda, el transporte o la publicidad gubernamental, entre otros muchos objetos o dispositivos-, a la vez que modelan formas de consumo y comportamientos. Vita acude a lo kawaii en la imagen del Fuji o en los dibujos de vegetales, frutas, animales y objetos, en los que el tratamiento del esfumado con pastel seco remite al arte nagomi.
Junto con las referencias al kawaii, la obra de Vita entrecruza otros registros de la imagen. Incorpora y dispone materiales que convocan y reelaboran los repertorios formales y expresivos de los proyectos Proun de El Lissitzky, la vanguardia concreta y Madí o moviliza apelaciones a la imaginación surrealista, a espacios y situaciones modelados por la fantasía o a géneros artísticos como el bodegón.
A partir de la articulación de estos diferentes elementos Vita compone constelaciones de objetos, imágenes y materiales muy diversos, cuyo encuentro en el muro o en la sala de exposición, en sus instalaciones o dibujos, obedece a un movimiento vital, a la existencia de una energía animista o alma. Para Vita, precisamente, la producción artística está atravesada por la concepción animista de que las fuerzas de la naturaleza, los elementos naturales y el conjunto de objetos que forman parte de nuestro cotidiano, están dotados de dicho movimiento vital. Este pulso interno articula la proximidad y el contacto entre los diferentes objetos de la obra. Los mismos materiales con los que Vita trabaja -hierro, madera, neón, cuerina, tubos fluorescentes, entre otros- aparecen movidos por este pulsar animista. La obra de Vita nos invita a la detención y la pausa, a la contemplación y la escucha del susurrar quieto de los objetos, al tiempo del lento latir de los materiales y las formas.
Fernando Davis.